Hacer daño

Cada vez que tropezamos con un hombre así, es como si nos hubiese picado una víbora.

Cuando les abordamos por la calle para rogarles una limosna se detienen en el acto ante nosotros. Altivos y solemnes nos prestan una sospechosa atención desmesurada, mientras que, de forma ostentosa introducen con parsimonia sus manos en los bolsillos. Aún temiendo de antemano el desenlace de este encuentro, acuciados por la necesidad y a la espera de un milagro que jamás se produce, iniciamos el relato del rosario de nuestras desgracias. Captas en el maligno brillo de sus ojos la euforia súbita que le produce que un indigente menesteroso haya ido a caer en su ponzoñosa red. Y sigues y sigues narrando tus desdichas, mientras vas oyendo como con las manos crispadas en la calderilla de sus bolsillos hace sonar sin interrupción sus malditas monedas.

Así y todo, su atento y afable asentimiento, te animan a proseguir desgranando tus desventuras y te engañas a ti mismo esperando que, quizá por una vez, te hayas precipitado a juzgarle de antemano. Si nota que has descubierto su maléfico juego y vas a darte media vuelta, entonces para retenerte, te sorprende magnificando su interés por tu situación, consiguiendo que llegues a dudar de tu convicción de hallarte ante un ser abyecto que goza teniéndote encadenado al tintineo de las monedas de su bolsillo con grilletes de esperanza.

Fascinado por el sonido de las anheladas monedas que constantemente éste ser vil zarandea en sus bolsillos, te sientes desfallecer por la humillación unida a la angustia de la espera de una limosna que sabes seguro nunca llegará.

Este ser únicamente decide poner fin a su infamia cuando consigue que nuestro rostro muestre la expresión de un hombre que agoniza en el tormento.

Me es imposible describir la imperturbable frialdad  y brutalidad de este canalla, cuando para rematarnos pronuncia sus ultimas palabras: “Lo siento. No puedo ayudarle ni puedo dedicarle más tiempo. Adiós”

Ante el abominable proceder de estas personas hay que hacer un gran esfuerzo para no manifestarles a voz en grito la auténtica ira, desprecio y frustración que nos inflinge su insano placer.

Estos sujetos encarnan el mal absoluto. La vileza del mal porque si.

Y no conozco palabras suficientemente duras para calificar a estos seres y el desesperado deseo de apartarnos de ellos aterrorizados como si se tratase de un monstruo humano.

Para aplacar el asco que estos seres me provocan, solamente puedo pensar que sus ojos están ciegos para todo lo que no sea las atormentadoras visiones de su repugnante alma.

Y, para desgracia de los que en algún momento hemos mendigado o tendremos que mendigar,  lo terrible es que éste hombre no es un ejemplar único.

Pero de nada nos servirá la experiencia. Porque los que no tenemos absolutamente nada,  esclavos de la esperanza de una piadosa limosna, en cuanto nos hayamos recuperado de la humillación sufrida cada vez mas heridos, hundidos y avergonzados, estamos condenados sin remedio, otra vez, a volver a estirar la mano.

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~ por miquelfuster en junio 17, 2011.

4 comentarios to “Hacer daño”

  1. nuevamente me sacudiste la tristeza Miguel, cuánta verdad y cuánta indiferencia nos rodean a diario, y nosotros, ciegos, seguimos apurando el paso tras las utopías!

  2. Hola Miguel, creo que en otros tiempos pude ser alguna vez uno de esos canallas que también describes, el falso orgulo de triunfador, la prepotenia, tantas y tantas cosas, entre ellas el alcohol me hacian crerme superior, afortunadamente eso es agua pasada.
    Un abrazo

  3. Cierto, estamos acostumbrados a ver la única realidad que no han enseñado desde niños, afortunadamente hay personas como tú, capaces de adentrarnos en un terreno desconocido e inexplorado para la mayoría…. por suerte nos has enseñado la parte “oscura” de la vida y me alenta saber que se puede salir del agujero si uno quiere y me alegro mucho de que lo hayas conseguido, eres todo un ejemplo. En ocasiones he tenido mucho miedo de acabar en la calle y soy plenamente consciente de que a cualquiera puede ocurrirle, soy un desempleado más víctima de la crisis y apenas cuento con ahorros, por suerte tengo una novia y una familia que me quiere, factores determinantes para que uno pueda salvarse……tu blog me ha aportado mucho y ahora me doy cuenta de que estamos más cerca de ese infierno de lo que pensamos…….un saludo y que te vaya todo muy bien.

  4. hola miguel, soy chema. te conocí en persona en el expocomic de madrid de diciembre del año pasado. llevaba un calendario y unas láminas plastificadas de esther -el personaje de purita campos, que también estaba presente- para repartirlas, te acuerdas?
    poco después me hice con tu primer tomo de ’15 años en la calle’. lo leí de un tirón, y varios días después le di una segunda lectura. el segundo lo compré en cuanto salió a la venta, y también lo he leído dos veces.
    me gusta la manera en que narras tu experiencia, y esa manera de dibujar tan característica y tan expresiva. te hace ver la vida de otra manera. veo que en este blog de alguna manera continúas con las historias que cuentas en los dos tomos.
    un abrazo, te seguiré leyendo.

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