Miguel, cara a cara

 

Texto de presentación escrito por Jaume Vidal:

Miguel Fuster es dibujante. Lo ha sido siempre, aunque él quería ser artista. Como los dibujantes de su generación, creía que artista significaba ser pintor. Los dibujos que realizaba  en sus historietas aspiraban a emular a los clásicos del cómic estadounidense, como Milton Caniff o Frank Robbins, pero por bien que lo hicieran, nunca serían unos auténticos artistas. O, al menos, eso es lo que pensaban. Sólo un amigo y compañero suyo, el visionario Carlos Giménez, supo creer en el cómic y utilizar las viñetas que salían del corazón y de la experiencia. Veinte años antes de que se hablara de novela gráfica, Giménez ya había creado una: Paracuellos, una cruda y tierna historia de posguerra.

 

Miguel no siguió los pasos de su colega y se aclimató al trabajo de la historieta romántica. Un trabajo de encargo, no demasiado complicado y bien pagado, destinado a jóvenes adolescentes del mercado del norte de Europa. Su sueño artístico no pasaba por crear una historieta propia, sino por el anhelo de ser pintor. Poco imaginaba que su talento artístico brotaría gracias a una desgracia. Malas decisiones y mala actitud en la vida lo llevan a la calle. Estuvo allí quince años. Muchos días y muchas noches al raso mientras que sus sueños se desvanecían. Todos menos el de pintar. Los cuatro chavos que podía conseguir tenían dos destinos: el vino barato o un lienzo. Con el alcohol calentaba el cuerpo; con la pintura, el alma. El vino lo obnubilaba. Los cuadros le daban clarividencia. Ni siquiera utilizaba pincel, gruesos de pintura esparcidos con los dedos en obras que vendía a algún turista o a marchantes sin escrúpulos. 15 años en la calle pueden destrozar a cualquiera. Pero su naturaleza fuerte y la ayuda de la Fundació Arrels lo sacaron de la calle. Dejó el alcohol, que a lo largo de toda su vida había sido la fuente de (falsas) alegrías i de grandes desastres, y continuó pintando. Pero la experiencia como sintecho había sido demasiado intensa como para no dejar testimonio. Y Miguel Fuster tiró de oficio y de experiencia y escribió y dibujó Miguel, 15 años en la calle. Una novela gráfica de la que se han publicado tres partes y que tiene al dibujante, y sus vivencias como indigente, como protagonista.

 

En la exposición Miguel, cara a cara, en la Galeria Sicart, se recoge obra original de este trabajo y también rostros del autor inspirados en esta obra. Las caras que reflejan todos los múltiples grados de sufrimiento y los fugaces momentos de satisfacción. Las caras de la soledad, el desasosiego, la rabia, el dolor, la necesidad y el frío. Pero también la cara de la esperanza, el rostro que hizo que Miguel no esté aún en la calle, sino en una galería de arte.

 

(La exposición se puede visitar desde el pasado sábado 8 de abril y hasta el próximo 20 de mayo. La galería Sicart está ubicada en Vilafranca del Penedés.)

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~ por miquelfuster en abril 10, 2017.

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